Archivo | enero, 2013
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Creciendo

20 Ene

Creciendo

La princesa ya tiene 4 años y el bizcocho 10 meses. Hoy los llevamos a jugar y por primera vez el bebe se subió a un carrito, se subió con su hermana y puso cara de asombro pero no lloro y hasta llego a reír. Ella no lo recuerda pero nunca aguanto que esos carritos se movieran, recién cuando cumplió tres pudo hacerlo pero él fue todo un valiente porque la tenia al lado y ella amo estar con él. La felicidad fue ese momento en que los dos reían, en que jugaban, en que ella vivía esa experiencia de hermanita mayor y el se sentía contento a su lado. Quiero guardar este sentimiento en mi corazón y recordarlo, ella esta cada vez mas grandecita y el cada vez menos bebe, a veces uno desea que crezcan rápido pero en realidad siempre extrañaremos tenerlos en brazos, chiquitos y con esos ojazos amorosos. Están creciendo y no puedo detenerlo ni acelerarlo solo estar allí: orgullosa de cada logro, expectante mientras su infancia de escurre entre mis dedos.

Yo también estoy creciendo, no soy perfecta pero estoy haciendo las cosas mejor e incluso ya tengo valor para hacer cosas que hace un año ni me hubiera atrevido.

GRACIAS DIOS POR ESTOS LINDOS HIJOS MÍOS Y POR ESTA MISIÓN QUE ES SER SU MAMI.

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Mami te digo algo

19 Ene

Quizás he debido contar las veces en que mi princesa dice “mami te digo algo” pues así tendría alguna idea de la cantidad de anécdotas, historias o datos que mi princesa me ha ido contando durante este año.

A veces me ha contado cosas que le sucedieron en el colegio, otras veces cosas que le han contado sus amiguitos, otras me ha reseñado capítulos enteros de algún dibujo animado o de algún cuentito que hemos leído o le han leido. Nunca puedo saber si detrás de ese “mami te digo algo” hay una revelación acerca de algún descubrimiento o la creación de algo único que su mentecita ha ido elaborando  o quizás solo algo muy banal o repetitivo.

Lo mas difícil es cuando la frase surge cuando estoy ocupada o apurada y definitivamente no puedo detenerme a escuchar su historia entonces cuento hasta cinco dentro de mi y le digo “dime hijita” , la escucho y trato de no desesperar  porque se que aunque me cuente la cosa mas banal del mundo lo único que ella quiere es mi atención.

Tengo que recordar que mas que comida, ropa y cuidado físico mi princesa requiere una verdadera mamá que la escuche y se emocione con cada cosa que su mente va a elaborando que la haga sentir importante y amada.